miércoles, 20 de enero de 2010

Una amiga suizo-española, me estaba contando que en 2005 cuando aun vivía en Ginebra, las heladas hicieron esto en el Lago Lemán:



Los 2 grados de esta mañana aquí en Roma parecen ahora temperaturas tropicales.

viernes, 15 de enero de 2010

Esas pequeñas grandes ideas

Esas ideas que se le ocurren a uno cuando va de pie en el bus de camino al trabajo, y no consigue mantener el libro abierto mientras se sujeta de cualquier sitio para no caer rodando en la próxima curva. Genial!

He leído que se puede comprar aquí, voy a intentarlo...

miércoles, 13 de enero de 2010

La nueva idea golosa de hoy... que mañana no será ni tan nueva, ni tan golosa

Por muchas horas que pase enredada nunca dejo de sorprenderme, y es que hay ideas que me dejan con la boca abierta, cada día. Es lo más maravilloso de Internet, la velocidad con la que todo cambia, la capacidad de sorprenderte cada día con una novedad aun más nueva de la que ayer te pareció imbatible.

Aquí algún ejemplo de lo que hablo...





martes, 12 de enero de 2010

Con el agua hasta el cuello

Como siga lloviendo así el desagüe de mi balcón no será suficiente para evitar que se inunde nuestra piccola cocina-salón. En España sin parar de nevar, y aquí sin parar de llover. Y yo aun sin mis hunter, que con lo que estoy esperando para comprármelas seguro que llega la primavera y me pillá aun en botas de ante.

Fuimos a ver como estaba el Tévere, tanto para controlar que no se saliese (como quien controla que la bañera no se ha desbordado mientras tendía las cosas de la lavadora), como para comprobar que el famoso puente de los candados (Ponte Milvio) no hubiese desaparecido entre las aguas fangosas del río.

Y salirse no se salía, ni había cubierto el puente, pero había crecido tanto que Isola Tiberina parecía más aislada que nunca, y las grandes aceras por las que paseábamos este verano entre puestos de ropa, bares y otras cosas habían desaparecido por completo.

Nunca había vivido en una ciudad con río, corrijo, nunca había vivido en una ciudad con un río que llevase agua. Con todos mis respetos al Vinalopó, dudo que pueda salirse de ese gran cauce e inundar los barrios aledaños. Pero uno como este si da miedo, y ves todas esas lujosas casas a orillas del río, llegando a imaginar que pasaría si sus portales acabasen llenos de agua fangosa. Porque el agua del Tévere no es agua, es tierra mojada. Bueno, esperemos que no pase de donde ha llegado.

Ver video

lunes, 11 de enero de 2010

De rebajas con GPS

Y es que este centro comercial es tan enorme que si no llevas un orden milimétrico, un mapa y una brújula seguro que te saltas un montón de tiendas.

El sábado estuve en Parco Leonardo, un grandísimo centro comercial que se encuentra llegando al aeropuerto de Fiumicino. Es fantástico, por todo menos por la hora de cierre. Aunque me voy acostumbrando (muy lentamente) a las horas de cierre de este país.

Fantástica la cantidad y la variedad de negocios, y el runing sushi que nos hizo hincharnos a comer cogiendo al vuelo todos los platitos que pasaban por la cinta: sushi, sashimi, maki, sopa de misho,...

Eso sí, llegar es toda una aventura, ya que, las siempre mal asfaltadas (o peor empedradas) calles de Roma, han empeorado con el diluvio de los últimos días y los hoyos no son hoyos sino fosas comunes. Tanto en el centro como en la autovía estuve a punto de perder una rueda en más de una ocasión. Pero la aventura mereció la pena. Solo espero que todo lo que dicen que se va a gastar en arreglar las calles se gaste verdaderamente en ello, sino dentro de poco, en la ciudad eterna, se podrá conducir solo tractores y hummers.



domingo, 10 de enero de 2010

Roma en bici 2: Villa Borguese





Cuestas, caminos, piedras, plantas
niños corriendo entre los árboles
el montaje de un concurso hípico
el "cinema dei piccoli"
trozos de la universidad
el atardecer desde el Pincio
descubrimientos subterráneos bajo la Villa
talentos sobre patines
relojes de agua
nuestras bicis
nosotros
y otra maravillosa tarde romana

Más fotos en flickr

sábado, 9 de enero de 2010

El árbol de navidad

Yo nunca había tenido un abeto de verdad en navidad. Durante muchos años pensé que los árboles de navidad salían de cajas de cartón almacenadas en el sótano durante todo el año. Este año por primera vez he tenido uno, regalado, no elegido, pero agradecido. Cuando lo llenaba de bolas y cintas de colores me resultaba extraño no poder modelar las ramas a mi antojo como había hecho siempre con las de plástico con el alambre dentro. Es verdad que el resultado final fue precioso, y lo ha sido durante dos semanas. ¿Pero ahora que? ¿Qué hacemos con el abeto ahora? Supongo que quitarle las bolas y tenerlo en el balcón. Desde luego, no quiero ser partícipe de una imagen como estas tan tristes que nos muestra lessblingbling

Beautiful in the living room Glorious in the street
Precioso en el salón Glorioso en la calle



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