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miércoles, 21 de abril de 2010

Descubriendo Via Cola di Rienzo

Otro gran descubrimiento. Una calle de compras con grandes aceras que te permiten pasear mucho más desahogado que en Via del Corso y evitando las subidas y bajadas de Via Nazionale. ¡Hay de todo! Y está cerquísima del Vaticano, así que no es una mala idea aprovechar y dar una vuelta el día que uno hace su visita turística al estado del Papa.


A destacar:

El mercado destartalado que encontramos dentro de un edificio restaurado. Con puestos en los que aun encontrabas adornos de navidad.



Castroni, tienda que no puede perderse ningún aficionado del buen comer, ni nadie que quiera llevarse a casa un buen producto Italiano (o extranjero). Desde funghi porcini (leído fungui porchini) hasta acetto di modena (vinagre de modena), pasando por chocolates, pastas, infusiones, y un largo etc. Es una institución y este de Cola di Rienzo fue el primero en abrirse (se puede encontrar otro en via nazionale)



Y por supuesto, la que a partir de ahora será mi tienda de ropa "base". Visto que aquí no puedo contar con Zara (comprar a los precios que ofrece en Italia me parece excesivo), Brandy & Melville se ha convertido en mi nuevo santuario. Ropa de algodón, vestidos, minivestidos, camisetas, pantaloncitos, maxiblusas, todo!! Magnífico, sencillo, y a un precio increíble.


Una expedición muy productiva, que acabó con una buena comilona en el barrio que mejor conocemos, San Lorenzo, el nuestro.

lunes, 11 de enero de 2010

De rebajas con GPS

Y es que este centro comercial es tan enorme que si no llevas un orden milimétrico, un mapa y una brújula seguro que te saltas un montón de tiendas.

El sábado estuve en Parco Leonardo, un grandísimo centro comercial que se encuentra llegando al aeropuerto de Fiumicino. Es fantástico, por todo menos por la hora de cierre. Aunque me voy acostumbrando (muy lentamente) a las horas de cierre de este país.

Fantástica la cantidad y la variedad de negocios, y el runing sushi que nos hizo hincharnos a comer cogiendo al vuelo todos los platitos que pasaban por la cinta: sushi, sashimi, maki, sopa de misho,...

Eso sí, llegar es toda una aventura, ya que, las siempre mal asfaltadas (o peor empedradas) calles de Roma, han empeorado con el diluvio de los últimos días y los hoyos no son hoyos sino fosas comunes. Tanto en el centro como en la autovía estuve a punto de perder una rueda en más de una ocasión. Pero la aventura mereció la pena. Solo espero que todo lo que dicen que se va a gastar en arreglar las calles se gaste verdaderamente en ello, sino dentro de poco, en la ciudad eterna, se podrá conducir solo tractores y hummers.



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